La crisis en Grecia, que ha desatado una ola de violencia y exigido una enérgica acción por parte de la Unión Europea para ser contenida, en conjunto con las dificultades financieras de España y Portugal, exaspera los ánimos de los inversionistas y pone los analistas económicos en alerta.
En este contexto, surge la cuestión: ¿el mercado bancario brasileño, que vive un período de fuerte crecimiento en las operaciones de crédito, corre riesgos de solvencia o liquidez?
La respuesta, presentada con mucha propiedad por el Banco Central (BC) en su más reciente Informe de Estabilidad Financiera, es "no". Gracias a su musculatura de capital y regulación, Brasil deberá seguir firme, aunque en escenarios de estrés más acentuado que el actual.
El BC aprovecha para señalar que hubo una expansión sostenible de la cartera de crédito con calidad, o sea, con bajo riesgo de morosidad.
Otro dato importante presentado en tal informe tiene relación con el análisis de la liquidez: según el BC, el monto de activos líquidos que se encuentra hoy a la disposición de los bancos brasileños es suficiente para soportar sus operaciones, incluso en un escenario, hoy poco probable, de agravamiento de la crisis.
El índice de Basilea, que obliga a los bancos a tener por lo menos R$ 11 en capital para cada R$ 100 que son prestados, se mantuvo en nivel satisfactorio en Brasil. Eso fue posible porque el aumento de la exposición al riesgo de crédito de los bancos se hizo acompañar de aportes de capital y de la incorporación de ganancias.
En el informe, el BC reconoce la gravedad de la crisis europea, especialmente en Grecia. Y, en base a los datos del primer trimestre de 2010, la institución resalta que la aversión al riesgo en las economías de la Zona Euro se ha deteriorado a causa de la situación fiscal de una parte de las economías locales. En este escenario ocurrió la depreciación del euro frente al dólar.
De esta manera, Brasil debe seguir como “la moda del momento” para los inversionistas extranjeros. Está claro que en el universo económico las previsiones fallan. No podemos ignorar que el índice Bovespa ha oscilado conforme a la crisis europea, ni olvidar que la prensa mundial ya comienza a discutir si Brasil es de hecho ese gigante fuerte y poderoso que ha aflorado tras la crisis de 2008 y 2009.
Sin embargo, lo que no nunca falla y puede y debe ser practicado por todos los emprendedores, no importando el porte o tipo del negocio, es la buena gestión. Y, en este sentido, las instituciones financieras de Brasil están dando un ejemplo que debería ser seguido por el resto del mundo.
Además de la buena gestión de la economía en el sentido más amplio del término, también es importante para la solidez de los cimientos del país que existan prácticas de buena gestión en todos los sectores, incluso en las empresas. Y cuando se habla en gestión eficiente se debe tener en cuenta que la contabilidad impecable forma parte de ella.
Después de todo, hace tiempo que los contadores, administradores y responsables de la gestión de empresas comprendieron que el alcance de las informaciones contables se extiende más allá del simple cálculo de impuestos y de la atención al cumplimiento de legislaciones comerciales y otras normas legales y de seguro social.
Cuando se considera la contabilidad como mera burocracia para atender requerimientos gubernamentales, ella cuesta "caro"; cuando se la ve como herramienta de gestión, permite obtener y aprovechar informaciones relevantes, y a partir de ellas hacer proyecciones de flujo de caja, analizar indicadores, calcular punto de balance, determinar costos estándar, hacer el planeamiento tributario y elaborar el presupuesto y el control presupuestario.
Objetivamente, si la empresa aprovecha las informaciones generadas, adquiere un factor más de competitividad en relación con los competidores, pues pasa a tomar decisiones basadas en hechos reales y dentro de una técnica comprobadamente eficaz, que es la práctica contable.
Así que, al contrario de lo que ocurre en el mercado de capitales, la contabilidad gerencial no inventa ni infla datos. Su fundamento se encuentra en la escrituración regular de los documentos, cuentas y otros hechos que tienen influencia sobre el patrimonio empresarial.
En una empresa bien administrada, no hay crisis que pueda causar efectos devastadores, y eso es lo que realmente importa.
Autor: Eduardo Pocetti. CEO de BDO en Brasil